En los centros de diálisis, el agua no es un recurso más, es un insumo crítico del que depende directamente la salud y la vida de los pacientes. Por ese motivo, su calidad es sometida a controles permanentes y a procesos de tratamiento de altísima complejidad técnica.

Para garantizar la seguridad en cada tratamiento, el agua utilizada en diálisis debe cumplir con estrictas normas nacionales e internacionales. Esto requiere importantes inversiones en tecnología y mantenimiento, así como la implementación de sistemas especializados como filtrado avanzado, membranas especiales y monitoreo constante.

Todo este proceso se realiza antes de cada sesión de diálisis, ya que la calidad del agua está directamente relacionada con la eficacia del tratamiento y la seguridad del paciente.

En un contexto en el que la calidad del agua vuelve a ocupar un lugar central en la agenda pública, desde CEPRIDIASA, junto a los Centros Privados de Diálisis, se reafirma el compromiso con los más altos estándares sanitarios y con una gestión responsable orientada al cuidado de los pacientes y de la comunidad.

En este sentido, se destaca que todos los centros adheridos, incluido el centro de diálisis de Tartagal, cumplen con los protocolos exigidos, garantizando tratamientos seguros y de calidad.

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