Poco se sabe de los tratamientos que se utilizan para sustituir la función renal cuando esta falla, sobre todo de la hemodiálisis o de la diálisis peritoneal. Todo ello hace que sea necesario poner el foco en la prevención y el diagnóstico precoz, pero también es crucial empoderar a pacientes y familiares en los cuidados asistenciales, a través de la humanización de la diálisis, para que puedan participar en una terapia con la que irán de la mano durante años.

Un tratamiento, muchas terapias

Aproximadamente, un poco más de 30.000 pacientes se encuentran en diálisis y 10.000 son trasplantados renales en nuestro país, según el Registro Argentino de Diálisis Crónica y Trasplante.

A pesar de que cada año son miles las personas que empiezan a recibir un tratamiento de diálisis, todavía existe un gran desconocimiento sobre esta terapia que se utiliza para filtrar la sangre de toxinas, desechos no deseados y exceso de fluidos corporales.

La forma y el lugar en donde se lleve a cabo la terapia da nombre a cada tipo de diálisis, es decir, si se utiliza una máquina para extraer y filtrar la sangre estaremos hablando de hemodiálisis, pero si ese proceso se hace mediante el peritoneo, una cavidad situada en el abdomen, hablaremos de diálisis peritoneal.

El paciente puede realizar estos dos tipos de diálisis en su hogar (diálisis domiciliaria) o, si lo prefiere y se adapta mejor a él, acudir a un centro para la hemodiálisis (diálisis en centro).

Las necesidades del paciente van a variar en función de sus circunstancias de salud y de vida. Es importante informar de las diferentes formas de terapia y formar al paciente en función de su elección.

El papel de pacientes y familiares/cuidadores es crucial en cualquier proceso terapéutico. No se puede conseguir un resultado efectivo y eficaz si no hacemos que los pacientes y sus familias sean parte activa del proceso.

El reto de lo tecnológico

Un factor que puede ser la cara y la cruz de la humanización es la tecnología. Porque una excesiva tecnificación de la medicina puede hacer que los pacientes y sus familias se sientan fuera de la toma de decisiones en su tratamiento. Sin embargo, gracias a los avances técnicos, la diálisis de ahora es mucho más efectiva y cómoda en comparación a la de hace años y también permite el desarrollo de sistemas de diálisis que liberan al profesional sanitario y permiten que éste dedique más tiempo al trato con el paciente.

Las personas con enfermedad renal han visto la evolución de la diálisis, actualmente se puede elegir entre llevar a cabo una hemodiálisis en un centro o en su hogar. Hay más dispositivos que dan seguridad y fiabilidad, pero el paciente necesita mucho más que lo que brinda una máquina de diálisis. Hay necesidades que van más allá de la parte física, y que pasan por aspectos más humanos, como son los aspectos emocionales, sociales, nutricionales y económicos. Eso no se puede dejar de lado cuando se plantea un tratamiento como la diálisis.

El factor humano, clave en la diálisis

Por este motivo, la humanización de la diálisis debe formar parte del ecosistema de procesos que se llevan a cabo en torno al paciente renal. Es fundamental virar la atención en diálisis hacia el factor humano, que este sea el eje por el que se mueven los cuidados y en donde se tenga en cuenta al paciente dentro del equipo multidisciplinar.

Para lograr esta humanización de la diálisis, ha sido necesario establecer una apuesta por un cambio de cultura no solo en la unidad de diálisis sino en toda la compañía que contempla la humanización en todas las modalidades de la diálisis.

Esta campaña busca hacer énfasis en la importancia de ser conscientes de las medidas de prevención de la enfermedad renal, pero también de las herramientas que hay para todos podemos aportar nuestro conocimiento en la consecución de una diálisis más humanizada, dando a conocer esta terapia, sus avances y las necesidades de pacientes y familiares. 

Entre todos, ¡humanicemos la diálisis!

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