La medida la dispuso la Confederación de Asociaciones de Diálisis de la República Argentina (CADRA), rige para todo el país y corre desde el miércoles 9 de diciembre.

«Somos casi 500 centros de diálisis que brindamos atención vital en todo el país a más de 10.000 afiliados de PAMI. Nos encontramos al borde de la quiebra debido a que el precio que reciben por cada sesión de diálisis no logra cubrir los costos mínimos que implica la prestación» indica la comunicación que emitió la Confederación.
Según señalan desde la entidad «la prestación es vital para 10 mil argentinos que tres veces por semana realizan su tratamiento, que no puede interrumpirse ni ser reducido debido a que implica riesgo de vida«.
La grave situación, indican desde la entidad que nuclea a todos los centros del país, se ve profundizada por el escenario de pandemia frente al COVID-19, ya que se tomaron medidas extraordinarias que incrementaron sustancialmente los costos de los tratamientos, a fin de preservar la salud de los pacientes renales y del personal sanitario. A la fecha, no se ha dado respuesta suficiente a los pedidos claramente justificados.
Por este motivo, la Confederación de Asociaciones de Diálisis de la República Argentina (CADRA), la Cámara Argentina de Productos y Servicios de Terapia Renal y la Asociación Regional de Diálisis y Trasplantes Renales de la Capital Federal y Provincia de Buenos Aires, tomaron la decisión de no admitir nuevos ingresos a diálisis en las condiciones actuales.
Cabe aclarar que los pacientes afiliados a PAMI que actualmente se encuentran en tratamiento seguirán recibiéndolo.
Teniendo en cuenta que el valor de las prestaciones esta muy por debajo del costo real, PAMI pretende desconocer las razones que motivaron el ajuste mencionado argumentando que el sector recibió un reajuste diferencial suficiente, evitando reconocer la necesidad de corregir el valor nominal de los tratamientos.
El actual desfasaje acumulado, relacionado con la escalada del dólar, la inflación del año 2020 y los incrementos de costos, producto de las múltiples medidas de bioseguridad que se debieron asumir de acuerdo a lo requerido por el Ministerio de Salud de la Nación ante la pandemia de Covid, hace que la diferencia actual entre el precio que el Instituto reconoce por la prestación y el costo de la misma se encuentre por encima del 45%.
Ademas de ese desfasaje entre el precio actual que no permite cubrir el costo de las prestaciones, están los adicionales vinculados a las medidas de bioseguridad que debieron y deben seguir siendo implementadas para atender a los pacientes en el marco de la pandemia COVID 19.
«El servicio de diálisis es impostergable, diario y no puede ser interrumpido, se requiere de la participación de personal altamente calificado, médicos especialistas, tecnología específica, y una compleja estructura de soporte (psicólogos, nutricionistas, cirujanos vasculares, transportistas, etc.) para continuar brindando la prestación en forma continua y adecuada».
La falta de recomposición del precio de las prestaciones genera un desfasaje imposible de sostener en el tiempo, concluyen.
