Con el objetivo de concientizar a las personas sobre el terrible daño que produce al organismo una dieta alta en grasa y azúcares, cada 12 de noviembre se conmemora en todo el mundo el “Día Mundial de la lucha contra la Obesidad”.

La obesidad y el sobrepeso suelen ser el resultado de un desequilibrio entre las calorías ingeridas y las calorías gastadas, y se caracterizan por la acumulación anormal o excesiva de grasa en el cuerpo humano.

Se entiende por obesidad a una acumulación anormal de grasa que puede acarrear otras enfermedades que son nocivas para el organismo. Es más la obesidad es el primer paso para otras patologías como hipertensión arterial, diabetes tipo II, índices elevados de colesterol y triglicéridos, problemas osteoarticulares, riesgo de padecer cáncer, apnea del sueño y problemas cardiovasculares.

¿Cómo prevenir la obesidad?

Para prevenir la obesidad se recomienda llevar una dieta alimenticia mucho más sana y no apostar por la conocida comida rápida, que posee todos los elementos para generar obesidad mórbida.

Además, es necesario que las personas tengan una rutina de ejercicio que les permita evitar la acumulación de grasa producto de sedentarismo. Muchas personas en el mundo comen relativamente sano, pero aún se ven atacadas por una acumulación de grasa, sobre todo en la parte baja de abdomen. Esto se debe principalmente a largas jornadas de trabajo sentados en un escritorio frente al ordenador. La falta de ejercicio también puede acarrear un poco de sobrepeso.

Obesidad y problemas renales

La obesidad aumenta las probabilidades de desarrollar diabetes e hipertensión, justamente los principales factores de riesgos de la enfermedad renal crónica.

El sobrepeso aumenta la carga de trabajo de los riñones, lo que puede producir un deterioro gradual de estos órganos, cuya función principal es limpiar la sangre.

Finalmente, la obesidad también es un problema cuando la enfermedad renal ya está avanzada y el paciente necesita un trasplante, porque puede limitar el acceso a un trasplante de riñón. Esta condición implica una dificultad en la intervención provocando que los resultados no sean los esperados.

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