El caso de la actriz recientemente fallecida dispara muchas reflexiones, sociales, de género, del ejercicio de la medicina. En este caso, marcamos la continunidad de la asistencia en diálisis y la necesidad de estabilidad del sistema de salud.

Dra. Nora Marchetta, vocal de CEPRIDIASA

Estos últimos días nos ha conmovido tremendamente el caso de Silvina Luna. Más allá de las causas que ocasionaron su problema de insuficiencia renal, nos sirve para reflexionar acerca de una realidad que impacta fuertemente en la vida de las personas que la padecen y es la insuficiencia renal crónica con necesidad de tratamiento sustitutivo.

Los médicos nefrólogos y los centros de diálisis estamos siempre acompañando a estos pacientes, intentamos que se les ofrezca la máxima calidad de atención posible, aun en el contexto de la complicada situación económico financiera de nuestro país. Por ello es fundamental para nosotros preservar las mejores condiciones de salud de los pacientes en diálisis con miras a alcanzar el transplante, si es que ello es factible.

Como organización que nuclea a los centros de diálisis de Salta y Jujuy, entendemos la complejidad que atraviesan algunos casos, y el de Silvina Luna, es especialmente conocido y conmocionante. Entendemos que estuvo signado por una serie de condicionamientos sociales a la belleza y la juventud y, probablemente y allí deberá intervenir la justicia, por prácticas inescrupulosas de medicina o de tratamientos invasivos.

Silvina Luna, QEPD. 1980-2023

Más alla de esto, aquí queremos remarcar que hay un universo de pacientes que sigue apostando por su salud y su bienestar, hay un cuerpo de profesionales que siguen trabajando por la salud y el bienestar de los pacientes en diálisis y que hay un sistema de salud que debe prever las condiciones de posibilidad de que eso ocurra: más allá de cualquier coyuntura económica o postura política. Primero está el compromiso con la VIDA.

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