22 años atrás, la rosarina conseguía su sueño de “ser famosa” tras ser semifinalista en la segunda edición Gran Hermano. Un tratamiento con metacrilato a cargo de Aníbal Lotocki la llevó a padecer una insuficiencia renal crónica y tener que enfrentarse a un trasplante de riñón. Un hecho que puso su vida en perspectiva y la desafió a encontrar su mejor versión. Hoy, comparte su aprendizaje: “Quise buscar mi valía en lo exterior: hoy me hago cargo de las consecuencias”.

Siempre tuve problemas con mi autoestima. Los que me conocen saben hasta qué punto pagué por ese punto débil. Tomé una decisión cuando me sometí a una cirugía estética que no necesitaba, porque quería verme mejor, más sexy, más acorde con el estereotipo de belleza que se imponía en los medios”. Así lo cuenta Silvina Luna (42) en su libro Simple y consciente (Penguin). Y lo pagó con su salud.

Hace doce años, el cirujano “de las famosas” Aníbal Lotocki –condenado por mala praxis por este caso– le inyectó en las piernas y glúteos una polémica sustancia de relleno llamada metacrilato. A partir de ese momento, la semifinalista de Gran Hermano (2001; se alzó con el primer premio Roberto Parra) padeció una insuficiencia renal crónica que la obligó a tener que hacerse diálisis a diario y pasar por internaciones periódicas.

A mediados de febrero, la modelo y exparticipante de El hotel de los famosos reveló que necesitará un trasplante de riñón. Al comunicarlo en sus redes sociales, Luna expresó con resiliencia: “Hoy la vida me propone esto y lo encaro con todas mis fuerzas, aferrándome a la vida”.

«Tomé una decisión cuando me sometí a una cirugía estética que no necesitaba, porque quería verme mejor, más sexy, más acorde con el estereotipo de belleza que se imponía en los medios”

Silvina Luna

Cómo fue la intervención estética que dañó la salud de Silvina Luna

El 9 de febrero de 2022, el Tribunal Oral y Correccional N°28 de la Ciudad de Buenos Aires condenó al Lotocki a cuatro años de prisión (y cinco de inhabilitación para ejercer la medicina) por el delito de lesiones graves. La causa se inició por las denuncias de Luna, Stefy XipolitakisGabriela Trenchi y Pamela Sosa, quienes acusaron al médico de realizar cirugías estéticas con productos prohibidos y en cantidades exageradas, lo que les provocó un importante daño en su salud.

Silvina fue intervenida entre octubre y noviembre de 2011, en un procedimiento en el que Lotocki le colocó microesferas de polimetil metacrilato (PMMA) en la zona de los glúteos y muslos. Luna tenía 30 años. La mala praxis derivó en hipercalcemia (enfermedad en la que el nivel de calcio en la sangre está por encima del normal) e insuficiencia renal. Un cuadro crónico que, desde entonces, le exige estudios semanales y la sumergió en una investigación personal en busca de la solución.

“Cada tanto necesito internarme, mis niveles de calcio suben y mis riñones no funcionan bien. Requiero más corticoides, medicina que vengo tomando de forma crónica hace 8 años. Y hoy estoy buscando otras drogas que puedan reemplazarlo”, explicaría durante una de sus internaciones.

A partir de su lucha, en la que además de justicia, busco respuestas y soluciones, Silvina empezó a desandar un camino de ensayo y error, en el que decía «por acá no es». Hoy, su búsqueda personal la llevó a «hacer terapias que hoy comparto en mi proyecto con referentes que me dieron herramientas y vinieron a sumar».

«Si lo vemos por lo que fue la sentencia (de Lotocki), es poco; pero también fue un gran paso para nosotros y la Justicia argentina a la que le cuesta mucho reconocer los casos de mala praxis. Al ser condenado, nos terminaron dando la razón con todo lo que expusimos. Es un precedente»

Silvina Luna

La opinión de Silvina Luna sobre la condena y la palabra de Aníbal Lotocki

A pesar de que Lotocki fue condenado e inhabilitado para ejercer la medicina, sus abogados apelaron. Mientras esperaba la resolución de su caso, el cirujano habló en febrero pasado en Intrusos (América) e insistió con su inocencia: «Yo no hice nada ilegal».

En esa oportunidad, Lotocki también argumentó que «en 2015 el cuerpo médico forense dictaminó por unanimidad que las enfermedades no tienen nada que ver con los procedimientos que yo realicé. Sin embargo en estos 7 años, en la prensa se seguía diciendo que sí».

Además, se refirió a la supuesta condición peligrosa de la sustancia inyectada en el cuerpo de Luna: “Nosotros mostramos una resolución del ANMAT donde dice claramente que el producto que apliqué está permitido, que se puede colocar en los lugares que colocamos, en las profundidades que colocamos, con las cantidades que colocamos».

En relación a la condena del cirujano, Luna le dijo a GENTE: «Si lo vemos por lo que fue la sentencia, es poco; pero también fue un gran paso para nosotros y la Justicia argentina a la que le cuesta mucho reconocer los casos de mala praxis. Al ser condenado, nos terminaron dando la razón con todo lo que expusimos. Es un precedente. Mi deseo es que se acorten los procesos porque es un tema de salud y que otras chicas, que no denunciaron por vergüenza, se animen y hablen. Callar no es una opción«.

Fuente: Revista Gente

Compartir