Es un anhelo de todos los pacientes que se dializan. Este es el caso de éxito de alguien que se dializó durante siete años y con todas las estrellas en la misma línea, hoy tiene una nueva vida.

Sebastián Copa pudo. Llegó. Lo logró. El sistema público de Salud en conjunto con las obras sociales, los centros de diálisis y su familia, lo hicieron.
Sebastián Marcelo Copa es técnico electrónico, tiene esposa y dos hijas adolescentes. El 20 de mayo le salió la posibilidad de trasplantarse. “La verdad que me cambio la vida en todo sentido”.
“Me siento distinto, la gente me ve diferente, tengo más tiempo y me siento con más energía, con más ganas de todo, me cambió la vida”, dice, con simpleza, con templanza, con seguridad, en la sala de reuniones de CEPRIDIASA donde lo entrevistamos.
Este es el caso de un paciente que siguió los pasos para que su operación fuese un existo. Con varios escollos en el camino que fue superando, como una hernia y una Hepatitis C. Fue estratégico en todas las decisiones, pero también contó con el afecto, el apoyo de su familia, el acompañamiento de la obra social y un sistema de salud que funcionó. Y fue paciente.
PACIENCIA Y ACEPTACIÓN
“Dependes de la diálisis, es un poco invasivo, las sesiones son 3 veces por semana como mínimo, en promedio tenés 5 horas por día porque tenés que sumar el traslado al centro de diálisis, no podés viajar porque dependes, … te tenés que cuidar …”. Son algunas de las expresiones que caracterizan la vida que tenía y que conoce bien como todas las personas que dependen de este método para seguir viviendo.
¿Pero qué consejo le da a quienes, aun anhelando llegar a trasplantarse, deben seguir con diálisis? “Aceptar la enfermedad y saber que la máquina es tu amiga, es tu riñón y es quien te extiende la vida” aconseja Sebastián. “No hay que ir en contra de eso sino aceptarlo. Sea hasta que aparezca un riñón o mejore la situación”, decía, en la convicción de que no es obvio, no es fácil, no llega tan rápido.
LA FAMILIA, SALUD
Todas las cosas que hacemos son el emergente de un sistema, de un momento histórico, de derechos consagrados.

A partir del 3 de agosto de 2018 entró en vigencia la llamada ley Justina, Ley de Órganos, Tejidos y Células de Argentina que regula las actividades relacionadas a la obtención y utilización de órganos, tejidos y células de origen humano en nuestro país.
La obra social que tiene le cubrió los gastos como estipula la ley. Pero claro: la familia, el aguante: “yo ya tenía todo preparado para que me de un donante vivo, me iba a dar mi señora”. La esposa de Sebastián incluso dudó cuando le ofrecieron la donación desde el hospital Arturo Oñativia, “no estaba preparada mentalmente y me dijo, ´no!, decile que no!´ Tal era la decisión de su esposa de darle parte de sí.
Claro que aceptó la propuesta.
A las 4 de la mañana le avisaron y a las 2 se estaba operando. A la tarde estaba en la habitación, y a los 6 días le dieron de alta.
HACER LAS COSAS BIEN EN LA SALUD
El doctor Carlos Eduardo Bassani, como jefe de la operación, la Dra. Teresita Alochis, la Dra. Valeria Álvarez, el Dr. Francisco Aguilar, actual presidente del COE de la provincia, el Dr. Raúl Pidoux, el nefrólogo Antonio Moya y otros profesionales de la salud, participaron en la cirugía.
“Estoy muy agradecido con la familia de la mujer que falleció y de la cual recibí el riñón” dice Sebastián. “La verdad que donar es donar vida, estoy eternamente agradecido”. Y repite. “Eternamente agradecido”.
