Para prevenir enfermedades renales se recomienda principalmente una alimentación saludable. Con cerca de 850 millones de personas afectadas por problemas renales en todo el mundo, es crucial adoptar medidas preventivas. En este artículo te contamos qué alimentos afectan tu salud renal.
La enfermedad renal suele ser silenciosa, en muchas ocasiones el paciente no se da cuenta que el riñón está dejando de funcionar. La necesidad de una detección temprana es de suma importancia por la función de los considerados órganos vitales. Los riñones son los encargados de filtrar la sangre y eliminar las sustancias tóxicas mediante la orina. Además, participan en el control de la presión arterial, normalizan el volumen del líquido corporal al retener o eliminar el agua, regulan la formación de glóbulos rojos e intervienen en el metabolismo óseo mineral mediante la formación de vitamina D.
El principal factor de riesgo para la insuficiencia renal es la diabetes y algunos de los síntomas, en muchas ocasiones leves, que nos pueden indicar que estamos ante una patología de riñón son el cansancio, la irritabilidad y la hinchazón, entre otros.
Entre las medidas esenciales de prevención están las que se enfocan en la alimentación. Desde hace tiempo, se ha revelado que una dieta alta en proteínas es dañina para los riñones. Incluso aumenta el riesgo de desarrollar cálculos renales o cáncer.
Alimentos más peligrosos que hay que evitar o consumir con precaución
Embutidos
Consumir un exceso de sal eleva la cantidad de sodio en sangre, cosa que reduce la capacidad de los riñones para eliminar el agua. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que el consumo diario de sodio en adultos sea menor a 2 g (lo que equivale a unos 5 g de sal). Los embutidos y carnes procesadas tienen un exceso de sal por su propio proceso de elaboración.
Caldos vegetales precocinados y cubitos
También contienen grandes cantidades de sal añadida y es fundamental sustituirlos por caldos de verduras caseros sin sal añadida. Se recomienda eliminar progresivamente el consumo de sal y apostar por el uso de especias y hierbas para dar sabor a nuestros platos.
Lácteos enteros
Si bien los lácteos enteros contienen ácidos grasos saturados de cadena corta, que se han demostrado beneficiosos para el organismo, además de proteínas y calcio, es conveniente consumirlos con moderación si no queremos que los riñones trabajen en exceso. Esto no significa que debamos eliminar las proteínas de la dieta. Son fundamentales tanto para mantener la masa muscular como para otras funciones del organismo, sino que no debemos abusar de ellas.
Bebidas envasadas
Jugos, refrescos y bebidas energéticas deberían eliminarse de la dieta por numerosos motivos. En primer lugar, suelen llevar grandes cantidades de azúcares añadidos, y además desplazan el consumo de agua. Se recomienda beber un mínimo de 2 litros de agua diarios, ya que es necesaria para filtrar y excretar los productos de desecho de la sangre.
Alcohol
Según un artículo publicado en Alcohol Health and Research World, el consumo de alcohol puede alterar los mecanismos de control hormonal que rigen los riñones, además de que produce un desequilibrio en los electrolitos. De hecho, algunas personas se quejan de dolor de riñones tras consumir alcohol. Esto se debe a que los riñones filtran el agua con la ayuda de la hormona antidiurética, una hormona producida por la glándula pituitaria que se puede ver afectada por el alcohol.
Encurtidos/ conservas
Los encurtidos son falsos amigos que consumimos creyendo que son saludables cuando, en muchas ocasiones, llevan grandes cantidades de sal añadida.
Carne roja
Además de gran cantidad de proteínas, la carne roja, al igual que el pescado, los lácteos y los huevos, es rica el fósforo, un mineral fundamental para la formación de huesos y dientes, que además colabora en la activación de determinadas enzimas y favorece la actividad celular, entre otras funciones. Unos riñones sanos son capaces de eliminar el exceso de fósforo, pero en el caso de insuficiencia renal es importante moderar el consumo de este mineral, ya que cuando el exceso de fósforo no puede ser eliminado este se puede acumular en la sangre y producir daño en los huesos.
Buenos hábitos para controlar nuestro riñón
Además de comer adecuadamente, necesitamos establecer unos mejores hábitos para controlar tales órganos. Entre estos, está la reducción del consumo de alcohol, cafeína y tabaco, hacer ejercicio, moverse, no tener una vida sedentaria, y además deberemos hidratarnos correctamente y beber una ingesta de agua abundante.
A todo ello le hemos de sumar el hecho de orinar, porque muchas personas retienen la orina, y esta acción es esencial para que las funciones del riñón vayan correctamente.

